Nuestro camino recorrido.....

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Nacimos hace 28 años por la pasión que nos unió con el fútbol de ascenso. Fue un largo camino recorrido donde no todas fueron buenas, pero le hicimos frente a las adversidades y seguimos en el aire. En nuestro espacio vas a encontar a todos los que comparten esta extraña pasión pero no verás jamás a aquellos "personajes" que se creen dueños de instituciones y utilizan métodos antisociales para creerse importantes ni a sus "padrinos", que los usan para determinados fines y luego no saben como manejarlos. Para aquellos que lejos están del "glamour" de la primera división y del dinero de "fútbol para todos"; para aquellos clubes pobres de corazón grande; para los que semana tras semana dejan cosas suyas para seguir sanamente los colores de su alma y para todos los que se identifican con el "viejo fútbol de los sábados"......Sí, para ellos, va dedicado nuestro programa radial y, ahora, nuestro blog. Gracias.

domingo, 13 de marzo de 2016

HASTA SIEMPRE, MARISCAL


El fútbol está de luto. El jueves nos dejó Roberto Perfumo. La causa fue por una fractura en la base del cráneo luego de una dura caída por una escalera en un restaurante de Puerto Madero mientras se desarrollaba una cena entre amigos.


Los más jóvenes lo conocerán por estar en uno de los canales deportivos como panelista o por sus consejos a técnicos o análisis de fútbol en la contratapa de un diario, pero Perfumo fue mucho más que eso.
Para los que ya peinamos algunas canas y lo vimos jugar en una cancha, Roberto Perfumo fue un crack; no importaba del equipo que uno fuera hincha, él era uno de los aplaudidos siempre; cómo Fillol o Maradona.

Perfumo apareció en la primera de Racing a principios de los años 60 y conformó el gran “equipo de José” que ganó todo. Tuvo su paso por el fútbol brasileño, en el Cruceiro, donde también ganó todo, y regresó a nuestro país para jugar en el River de Labruna de 1975 que logró salir campeón y romper el maleficio de 18 años sin títulos. Jugó dos mundiales para nuestra selección, los del ’66 y ’74. También padeció, y siempre dio la cara por eso, el fracaso de la desorganización del fútbol argentino por aquellos años que nos dejaron afuera del mundial ’70.

Y vaya cómo era la entrega de Roberto Perfumo en una cancha que hasta el mismísimo Johann Cruyff lo mencionaba como el que mejor lo marcó pese a que en el mundial del ’74 Holanda nos hizo cuatro. Pero “El Mariscal” cumplió con su trabajo.


Como DT dirigió a Sarmiento de Junín en su primer paso en Primera allá por inicios de los 80 y luego fue el único que logró ganar algo con Gimnasia y Esgrima La Plata: La Copa Centenario. Perfumo dejó la dirección técnica porque nunca compartió ciertos manejos que se realizaban en los clubes, en la asociación y en el fútbol todo.
Sus ganas de hacer las cosas bien, y aportar algo más en su vida profesional, lo llevaron a estudiar Psicología Social, carrera que terminó para “trabajar mejor y entender más a los jugadores”, además de realizar cursos de comunicación social y periodismo para no “estar desubicado” (según él decía) “en lo que me ofrecieron hacer”.


Tenía 73 años; lo veíamos en las transmisiones de fútbol como comentarista, lo leíamos como columnista en el diario deportivo, y conduciendo un espacio en TV por cable. Y aquellos que tuvimos la posibilidad de presenciar algunas de sus charlas y de sus trabajos en ATFA sabíamos de la claridad de conceptos que tenía en lo que al fútbol respecta y a su visión de la vida y la sociedad en general. “Roberto era un grande” puedo decir; y no por lo que pasó. Lo digo porque tuve el honor de conocerlo y pensar distinto a él; pese a eso siempre respondió mis correos, mis llamados telefónicos y hasta me consultó un par de cosas. Ese era Roberto Perfumo: Un grande y el amigo de todos.


En 2003 llegó a la Secretaría de Deportes de la Nación con el presidente Kirchner. No dudó en patear el tablero y terminar no muy bien con el primer magistrado porque no compartía las políticas que se querían llevar adelante y que no beneficiaban al deporte en general sino a los funcionarios.
Podríamos enumerar miles de anécdotas, de notas y dichos que perfumo nos dejó; pero, lamentablemente, nada lo pondrá físicamente junto a nosotros otra vez.

Por eso, con mucha tristeza, te digo: “Hasta siempre, Mariscal”.


                                  Alfredo Nicolás Armiento

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