Nuestro camino recorrido.....

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Nacimos hace 28 años por la pasión que nos unió con el fútbol de ascenso. Fue un largo camino recorrido donde no todas fueron buenas, pero le hicimos frente a las adversidades y seguimos en el aire. En nuestro espacio vas a encontar a todos los que comparten esta extraña pasión pero no verás jamás a aquellos "personajes" que se creen dueños de instituciones y utilizan métodos antisociales para creerse importantes ni a sus "padrinos", que los usan para determinados fines y luego no saben como manejarlos. Para aquellos que lejos están del "glamour" de la primera división y del dinero de "fútbol para todos"; para aquellos clubes pobres de corazón grande; para los que semana tras semana dejan cosas suyas para seguir sanamente los colores de su alma y para todos los que se identifican con el "viejo fútbol de los sábados"......Sí, para ellos, va dedicado nuestro programa radial y, ahora, nuestro blog. Gracias.

lunes, 22 de agosto de 2016

HÉROES DEL ASCENSO: “CHIROLA” CAICEDO


ALFREDO CAICEDO: TALENTO GRANDE EN ENVASE CHICO
FICHA PERSONAL
Alfredo Omar "Piojo" o "Chirola" Caicedo fue un diminuto volante surgido en River de Junín, que pasó por Tigre (1973 y 1984), fue ídolo en Arsenal (1975-78 y 1981), Quilmes (nacional de 1978), Talleres (1979-80), Atlético de Tucumán (nacional 1980) y el Porvenir (1982-1985).
Jugó 253 partidos y marcó 6 goles, lo que muestra que no era mucho de hacer goles sino de generarlos a sus compañeros.
Fue el compadre dentro de la cancha del ruso Molnar en Arsenal y Talleres.
Mi viejo dice que la tenía atada y que era una delicia ver jugar a los dos. 



EN PRIMERA PERSONA (Extracto de una nota del diario "Democracia" de Junín, 11-4-2016)
“Nací en el barrio del club Ambos Mundos, más precisamente detrás de la cancha tricolor. Fui a la escuela 41. Era una época donde no había otra cosa que una pelota de fútbol. Salíamos de la escuela directamente a jugar a la pelota, a veces no llegábamos a casa y directamente nos quedábamos en el primer picado que se presentara. En la esquina de casa jugábamos debajo de la luz de la calle, de las luces de antes que eran una vela.  Estábamos hasta las 10 de la noche o más”.
“Yo tenía pasión por el fútbol. Perdía y me volvía loco. No salía de adentro del departamento. No veía la hora que llegara el lunes para volver a practicar y jugar el sábado o domingo”.
“Me fiché a los 16 años en River Plate de Junín. Me cruzaba toda la ciudad para ir a La Loba”.
“A Tigre me llevó Pitita Franchi, que había jugado en Ambos Mundos y me conocía. Jugaba en la quinta los domingos a la mañana  y los sábados integraba la primera; estaba en la “B”. Me fue bien, aunque la campaña de Tigre fue muy mala ese año”.
“Me volví a Junín. Estuve en Racing de Teodelina donde salimos campeones”.
“Me llamó Arsenal de Sarandí y ahí me quedé. Me fue muy bien. Una gente extraordinaria. Estaba Julio Grondona de presidente, el hermano Héctor, un montón de la familia”.




“Estuve cuatro años hasta que en 1978 pasé a Quilmes para jugar el Nacional de Clubes. Habían salido campeones del metropolitano y llevaron refuerzo para el otro certamen”.
“Volví a Arsenal unos dos años y pasé a Atlético Tucumán en 1981 para jugar el Nacional donde estuve entre los goleadores del equipo”.
“Yo no era de hacer muchos goles, pero me defendía bien. Jugaba de mediocampista”.
“Más tarde jugué dos años en Talleres de Remedios de Escalada donde fuimos sub campeones en la “B”, perdimos la final con Banfield y otros dos en El Porvenir”.
“Estaba cansado, tenía treinta años. Siempre solo. Me cocinaba, me lavaba la ropa. No me gustaba ir a comer a los restaurantes y menos si eran dirigentes los propietarios. Cuando ganás está todo bien y cuando perdés te miran como sapo de otro pozo”.
“A mí nunca me gustó Buenos Aires, la forma de vida donde todos andan a mil, la idiosincracia. A Junín no lo cambio por nada”.
“Entonces me vine a Junín. Para despuntar el vicio jugué en Jorge Newbery. Siempre estuvimos prendidos”.
“En el fútbol de ahora hay muchos pibes y se perdió el respeto. Cuando yo era chico entraba al vestuario con los grandes y ni abría la boca. Me cambiaba en un rincón y a jugar. Ahora se perdieron los valores”. 

                         José Galoppo

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