Nuestro camino recorrido.....

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Nacimos hace 28 años por la pasión que nos unió con el fútbol de ascenso. Fue un largo camino recorrido donde no todas fueron buenas, pero le hicimos frente a las adversidades y seguimos en el aire. En nuestro espacio vas a encontar a todos los que comparten esta extraña pasión pero no verás jamás a aquellos "personajes" que se creen dueños de instituciones y utilizan métodos antisociales para creerse importantes ni a sus "padrinos", que los usan para determinados fines y luego no saben como manejarlos. Para aquellos que lejos están del "glamour" de la primera división y del dinero de "fútbol para todos"; para aquellos clubes pobres de corazón grande; para los que semana tras semana dejan cosas suyas para seguir sanamente los colores de su alma y para todos los que se identifican con el "viejo fútbol de los sábados"......Sí, para ellos, va dedicado nuestro programa radial y, ahora, nuestro blog. Gracias.

martes, 2 de mayo de 2017

LITERATURA FUTBOLERA

En nuestro espacio ya hemos mencionado y publicamos pasajes de algunas obras literarias que hablan de fútbol y todo lo que se mueve a su alrededor. En este caso volvemos a reproducir algo escrito por el inolvidable e inigualable "negro" Fontanarrosa. 
En estas líneas se recuerda algunas emisiones radiales que, aquellos que peinan canas y tienen más de 50 seguramente recordarán. Hoy, José Galoppo se tomó el trabajo de "reducir" este magistral trabajo de Fontanarrosa para que todos lo disfruten. (Ascenso con Estilo)


Advertencia:
Este para mi es uno de los mejores cuentos del gran Fontanarrosa. Una sátira mordaz a ciertas transmisiones deportivas de la época. Aunque para ser sinceros, si el rosarino lo hubiera escrito hoy, sería una transmisión de ESPN o FOX con un Barcelona - Real Madrid, mientras Trump y los norcoreanos o los del ISIS se tiran a bombazos limpios. O sea, nada nuevo bajo el sol. Lo traigo aquí para que todos lo disfutemos. (José Galoppo)  


QUÉ LÁSTIMA CATTAMARANCIO ( de Roberto Fontanarrosa) (Reducido) 
(Publicado por primera vez en Súperhumor en 1981, y luego en su libro "El mundo ha vivido equivocado" de 1983) 

—Va a venir el centro desde la punta derecha, es un infierno el área 18, arde el cuadro de rigor, Magrín entre los tres palos, empujándose Sabioli con García Mainetti. ¡Cuidado muchachos, cuidado muchachos! Si los ve el árbitro se van los dos para los vestuarios. Entraña serio peligro este tiro libre, sube Tomé, sube Romano, ahí también va Julio Esteban Agudelo en procura del centro, no respeta la distancia Omar Grafigna. ¡Qué cosa con Grafigna, siempre lo mismo! ¡Vamos Grafigna, un poco más atrás! Va a lanzar desde el flanco derecho Juan Carlos Marconi, el áspero marcador de punta de River Plate, se demora la maniobra. ¡Cabrini!

—¡Almaceri termina con el ruido de su motor! ¡Almaceri 348, el anticorrosivo líquido amigo del
motor de su coche! ¡No lo olvide! Búsquelo en...


—¡Un momento, Cabrini! Vino el centro, saltó un hombre, un cabezazo, rebota el esférico, sale del área, surge Peñalba, otro golpe de cabeza, va al suelo Tomé, nuevamente Peñalba llega, cruza, pelea. ¡Un león, Peñalba! Salta Romano, cuidado, ahí está, le va a pegar... ¡Qué lástima, Cattamarancio!... Llegó, apuntó, midió, le metió un derechazo tremendo y la mandó apenas rozando una de las torres de iluminación, para ser más preciso la que da a espaldas de la Figueroa Alcorta.

—Se lo perdió Cattamarancio. Llegó muy bien a esa pelota alejada por Peñalba, le pegó de zurda
y la tiró a las nubes. Lo habíamos dicho.

(...)

—¡Qué estampa, qué figura, qué manera de pararse en la cancha! ¿Sabe a quién me hace acordar, Rodríguez Arias? A aquél que fuera extraordinario fulback de Racing y nuestra selección... ahora su nombre no viene a mi memoria... ¿Cómo es que se llamaba? Que hacía pareja con Alejo Marcial Benítez, el «Sapo» Benítez, la misma forma de pararse, hasta el mismo peinado tiene, vea...

—¿Saúl Mariatti, dice usted?

—No, no, Cabrini. ¿Cómo era este muchacho? Que tantas veces luciera la blanquiceleste, averígüeme Cabrini; le digo más, atajaba Delfín Adalberto Landi para la institución de Avellaneda en esa época...

—Le averiguo, Ortiz Acosta.

(...)

—No. No. Éste era rubio, alto, buen físico. ¿Cómo se llamaba este muchacho? Parece mentira, pequeñas trampas que nos hace la memoria, sigue el juego, ataca San Lorenzo, ataca San Lorenzo, se viene Grafigna, creo que el apellido empezaba con «hache», un apellido polaco o algo así, se tiró a la punta, busca el desborde Manuel Carrizo, muy veloz, la tiró para adelante y a correr, si la alcanza hay peligro, cuidado, cuidado... ¿Tenemos la comunicación con Petrogrado, ya la tenemos? 
¡Tenemos la comunicación con Petrogrado, adelante don Urbano Javier Ochoa, desde Petrogrado, adelante don Urbano Javier Ochoa!


—... 

—¿Qué pasa?... Algo pasa... No se oye... ¿Se cortó?

—¿Ortiz Acosta?... Sí... ¿Ortiz Acosta?

—¡Don Urbano Javier Ochoa, Ortiz Acosta le habla desde el estadio de River, están jugando
River y San Lorenzo, 15 minutos del segundo período y empatan sin goles, señor Ochoa!
—Muy bien... yo estoy muy bien, pero...
—El pueblo argentino quiere saber, señor Ochoa, quiere que nos cuente, cómo ha sido hasta el momento ese raid que usted está llevando a cabo a lomo de dos caballos argentinos, dos caballitos argentinos como fueran ya hace muchos años Gato y Mancha, frescos aún en la memoria y el orgullo
de todos nosotros. Y que nos cuente además, señor Ochoa, cómo ha sido ese viaje que tras cruzar el
Estrecho de Bering lo ha llevado a la tundra soviética, señor Ochoa... 
(...)
—A ver... ¡Un momentito, don Urbano, un momentito! Creo que ya tenemos comunicación con Tonopah, en el estado de Nevada, Estados Unidos de Norteamérica. Creo que ya la tenemos. Un momentito... ¡Sí, sí, adelante señor Santiago Collar desde Tonopah, Estados Unidos de Norteamérica,
adelante!


—Buenas tardes, Ortiz Acosta.

(...)

—Bueno, amigo Ortiz Acosta, lo que yo quería comentarle desde acá, desde Petrogrado, es que está sucediendo algo extraño. La gente acá está muy asustada, ha habido varias explosiones atómicas, han caído misiles sobre muchas ciudades rusas, se habla de un ataque nuclear norteamericano, y a decir verdad, señor Ortiz Acosta, yo también estoy bastante asustado, mis animales están nerviosos, no se sabe bien qué pasa...

—¡Qué pena, don Urbano, qué pena, qué pena que nos da todo esto que usted nos cuenta, realmente nos aflige como argentinos, esa situación que usted está viviendo ante la intemperancia que reina en algunas regiones del mundo por las cuales usted está transitando como verdadero símbolo de paz, don Urbano! ¡Qué pena que ocurran estas cosas, gente que no sabe disfrutar un domingo en paz, tranquilamente!

(...)

—Gracias Ortiz Acosta, yo quería aprovechar la posibilidad que tan gentilmente nos brinda su emisora, porque aquí a mi lado se encuentra ni más ni menos que el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Acá está sucediendo algo terrible, señor Ortiz Acosta, ha habido un ataque nuclear soviético, muchas de las grandes ciudades están destruidas, el presidente de los Estados Unidos, junto a algunos otros hombres de gobierno, se ha refugiado acá, junto a nosotros, bajo tierra, y me piden, dado que todos los otros medios de comunicación parecen estar inutilizados, si aprovechando la presencia de don Urbano en Rusia, no se podría hablar con Moscú y resolver esto, que parece haber sido un gran error.

(...)
—¡Señor Ortiz Acosta, señor Ortiz Acosta! Collar lo llama, por favor, Ortiz Acosta...

—Un momentito, amigo Collar, un momentito, viene el córner, ya lo vamos a conectar con Rusia, veremos la posibilidad de contactar a ambos presidentes, sería muy interesante una charla entre los presidentes de ambas instituciones, no sabemos si habrá tiempo porque acá sigue el partido a ritmo vertiginoso y la acendrada rivalidad de este clásico de todos los tiempos es un tema excluyente de cualquier otro, máxime cuando se trata de hechos tan desagradables como los que nos han contado, va a venir el córner, atención, en todo caso grabamos la emisión desde los EE.UU. y la pasamos mañana en nuestra polémica de los lunes, entra Marcilla... 


—¡Ortiz Acosta, Ortiz Acosta!

—Sube también Julio Jorge Tolesco, hay un micrófono de campo abierto, es la última oportunidad quizás para San Lorenzo, vamos muchachos, se está poniendo muy fea la tarde, el cielo se ha puesto de un extraño color verde, es raro esto señores, el cielo de un color verde, un verde que nos hace acordar que tenemos un llamado desde cancha de Ferro, atención Ferro, cuando venga el córner estamos con ustedes, viene el córner, entra Tolesco, salta Cattamarancio...




Nota: Las imágenes fueron obtenidas de Google al solo efecto de ilustrar esta entrada.

                                                                         


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