Nacido en 1917 en Buenos Aires, comenzó
su carrera en Leoplan, y luego de transitar diversos medios llegó a ser jefe de
Deportes en Clarín. En ese carácter cubrió el mundial de Inglaterra 1966, al
que consideró espurio tras la eliminación argentina por la digitalización de
los árbitros.
En su narrativa estaba presente el gusto popular, poniendo énfasis en el fútbol, el boxeo y el tango. Sus crónicas cotidianas fueron recopiladas en su libro Crónicas con bronca. Y aquí extraemos algunos párrafos:
“De los barrios salieron manifestaciones con banderas, carteles, gritos
y ataúdes para enterrar al norteamericano. De pronto la línea roja paralizó los
corazones. Los altavoces de los diarios completaron la noticia. Firpo había
perdido y junto a él todo un pueblo. El júbilo se convirtió en llanto
colectivo. Los ruidos en silencio. Todo en sólo tres minutos. Los ataúdes que
quedaron olvidados en las calles del centro patentizaron la primera derrota del
triunfalismo argentino”.
"Por
suerte el muerto no podía leer, por suerte Garrincha no sabía leer".
«También Gardel quedó ligado al primer
campeonato mundial disputado en 1930, en Montevideo. En la final, Uruguay le
ganó a la Argentina 4 a 2. Dos días antes de disputarse la misma, se apareció a
la hora de la cena en la concentración del hotel Barra de Santa Lucía. Allí
cantó para el plantel hasta la medianoche, pues tenía franco en el Teatro
Artigas donde actuaba diariamente. Así recordó este hecho Carlos Peucelle».
(Esta nota de la dedico
a mi papá, que tuvo la fortuna de leer y disfrutar a los mejores cronistas de
su tiempo, uno de los cuales, claro, fue Justo Piernes).
José Galoppo
Nota: Las fotos fueron obtenidas de
Google.
















































